RECURSO PLANTEADO POR LOS INSPECTORES DE JUEGO DE GALICIA FRENTE A LA XUNTA POR LA DESLEGITIMACIÓN DE SUS FUNCIONES

DARÍO VILLANUEVA, Director General de Emergencias e Interior
Los inspectores de Juego de la Xunta
mantienen un recurso ante el TSJG
por la «deslegitimación de sus funciones»
Comprensión y predisposición a devolver el status
de autoridad que les pertoca a los inspectores de
Juego en consonancia con las atribuciones que
les confiere la Xunta de Galicia. Este ha sido el
mensaje que el director General de Emergencias
e Interior de la Consejería de Presidencia,
Administraciones Públicas y Justicia, Santiago
Villanueva, transmitió a una delegación de este
colectivo en la reunión que mantuvieron ambas
partes el 28 de octubre.
Tres subdirectoras de Juego en cinco meses
l propio Santiago Villanueva disculpó la demora en recibir a la delegación de funcionarios justificándose
en la necesidad de tomar contacto con cada una de las áreas que están bajo su influencia desde que se
certificó el triunfo electoral popular en el primer trimestre de este año. El nombramiento de la subdirectora
General, quien asume de facto las riendas sobre esta materia, se producía a mediados de octubre
pasado, lo cual también ha tenido una clara consecuencia.
En verdad, la Subdirección de Juego de Galicia ha vivido una sucesión de nombramientos y ceses escasamente
justificables para el conjunto de agentes del Juego Privado en esta comunidad. El 31 de mayo Maria Puy concluyó
sus seis años de fuerte implicación en tareas administrativas sobre Juego desde esta posición en la Xunta; una
etapa que la generalidad del sector coincide en valorar como escasamente proactiva hacia este colectivo. Adela
Quinzá debía ser teóricamente la persona que asumiera las funciones de la Subdirección de Juego y Espectáculos,
pero su periplo apenas se prolongó dos meses. Justo el 31 de julio el Dog publicaba su nuevo destino como
directora del Instituto Gallego de Seguridad y Salud Laboral. Los meses de agosto, septiembre y parte de octubre
dejaron este cargo vacío hasta que a mediados de octubre accedía Guillermina Núñez, que desempeñaba funciones
como vicesecretaria de la Consejería.
l encuentro, solicitado desde
bastantes semanas antes
del verano, contó con la presencia
de Guillermina Núñez,
que en su condición de subdirectora
General de este departamento, se
presume como la interlocutora directa
del sector en Galicia. Los inspectores
mantienen por vía judicial su oposición
al rol otorgado a la Policía Nacional
en el combate al juego ilegal en
Galicia, que no a que éstos colaboren
con ellos. El Tribunal Superior de
Justicia de Galicia (TSJG) admitió
a trámite este recurso.
El plantel de inspectores de Juego
de la Xunta está compuesto por 10
efectivos, que reparten su labor inspectora
a lo largo de las cuatro provincias
gallegas. Su labor se ha desarrollado
acorde con las funciones que se
le atribuyen en las reglamentaciones
que regulan los diferentes sectores
del Juego Privado. Sin embargo, las
cosas cambiaron sustancialmente en
octubre de 2007. En aquel momento
la Dirección General de Interior de la
Xunta consideró que las actuaciones
sobre el juego ilegal no estaban pro-
porcionando los resultados deseados.
La decisión política que adoptó como
consecuencia de ello fue otorgar
mayores competencias en este ámbito
a la Policía Nacional adscrita a
la Xunta, para lo cual, además, fue
creado un Manual de actuación con
los protocolos que debían seguir en
sus operativos. Entretanto a los funcionarios
de inspección de la Xunta
les eran delimitadas sus funciones en
bingos, casinos y establecimientos de
hostelería.
«Galicia tiene que tener el apoyo
de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad
del Estado, pero los inspectores
de juego, según la ley actualmente en
vigor somos nosotros», explican a JP.
«La Policía Nacional adscrita puede
prestar una colaboración indudable,
pero carece de los conocimientos específicos
para abordar incidencias de
esta naturaleza. Han querido incluso
enfrentarnos», señalan.
Tras esta decisión del anterior
equipo de gobierno gallego pudiera
habitar una clara intención de ampliar
las funciones policiales de estos
cuerpos, pero la legislación a este
respecto pende de un acuerdo que no
se ha alcanzado con la Administración
central para el desarrollo efectivo de
una policía autonómica. La ley del
Juego de Galicia, que data de 1985,
atribuye las labores inspectoras sobre
la materia a estos funcionarios de
Juego específico.
Durante la anterior legislatura
el Partido Popular, entonces en la
oposición, interpeló en el Parlamento
gallego sobre esta cuestión. Los
inspectores optaron por plantear un
contencioso ante el TSJG por intromisión
del gobierno gallego, que fue finalmente
tramitado y que actualmente
sigue su curso judicial; un recurso que
sólo un compromiso firme a cargo del
nuevo director General de desligitimar
este Manual les decidiría retirarlo.
Las actuaciones de la Policía Nacional
adscrita a la Xunta han deparado
un volumen significativo de actas
en 2008 y 2009. Sin embargo, muy
pocas de las que incidieron en las empresas
del Recreativo han seguido el
procedimiento. Fuentes del sector señalan
su descontento por algunas de
las actuaciones oficiales acometidas
en este tiempo que derivaron incluso
en precintos cautelares de las máquinas
con el consiguiente perjuicio en
su actividad. «El sector es el principal
interesado en la supresión del juego
ilegal en Galicia porque somos empresas
que pagamos religiosamente
elevadas tasas y, además, estamos
sometidos a un control reglamentario
muy estricto», señalan.
La principal causa que abrió las
diferencias entre la Xunta y sus inspectores
de juego en 2007 fue la proliferación
de los denominados bingos
sociales (especialmente activos en la
provincia de Pontevedra), entidades
que organizaban partidas de bingo en
muchos casos barajando importante
cifras de dinero. La incorporación
de la Policía Adscrita pretendió ser
por parte del anterior Ejecutivo una
fórmula óptima para combatir estas
actividades ilícitas conforme con la
legislación gallega sobre la materia.
Lo cierto es que aquella decisión abrió
una herida que ponía en entredicho
la cualificación y competencia de los
inspectores de Juego dependientes
de la Xunta.
Una de las consecuencias de lo
vivido en los últimos dos años podría
ser la determinación de los nuevos
reguladores de la Xunta de ampliar
el número de inspectores que prestan
sus funciones en este ámbito.
Los inspectores
piden la supresión
del Manual que
desde finales de
2007 otorgaba
atribuciones a
funcionarios de la
Policía Nacional
Sensibles a la problemática
desde el sector
geo ha expresado la preocupación creada entre las empresas
asociadas por la situación que atraviesan los inpectores de Juego
de la Xunta. Portas valora su capacidad profesional, pero también
espera que la Administración apoye esa labor. «Los inspectores
saben hacer perfectamente su trabajo y el objetivo tiene que ser que desarrollen
su labor profesional bajo parámetros exclusivamente profesionales»,
explica.
Y es que las empresas de Ageo son coincidentes al afirmar que la labor
de la Policía Nacional adscrita a la Xunta no posee los conocimientos
específicos que requiere esta materia. Y la resultante ha sido la incoación
de actas erróneamente. «Aparentemente los efectivos de la Policía Adscrita
no deben estar aplicando correctamente ese Manual que fue elaborado por
el anterior equipo de gobierno», comenta Portas al reconocer que la gran
mayoría de actas levantadas no se ajustaban lo adecuado.
Respecto de la petición que
efectúan los Inspectores de Juego
de la Xunta para la retirada
del Manual utiliza por la Policía
Adscrita en los últimos dos años,
Ageo opone la necesidad de hallar
un consenso con el sector en la
definición de ese Manual. Portas
propone como primer argumento
indispensable que la máquina
recreativa instalada acredite estar
al corriente de la tasa fiscal sobre
el juego.
«Hay que hallar
un consenso
con el sector
en la definición
del Manual
en el futuro»,
afirma
Serafín Portas
Fuente: Joc Privat. Diciembre 2009. Revista nº 190
